Muñecos de hojas en papel adhesivo
Unos muñecos de hojas que se visten solos: el peque aprieta hojas secas sobre papel adhesivo, sin cola, y acaban brillando en la ventana.
Cómo se hacen los muñecos de hojas paso a paso
Preparamos el plástico adhesivo
Primero, pega a la mesa una lámina de papel adhesivo transparente con la cara pegajosa hacia arriba y sujétala con cinta de carrocero por las cuatro esquinas. Después, coloca arriba un círculo de cartón con ojos y sonrisa dibujados con rotulador, y debajo cuatro palitos finos para los brazos y las piernas. Esta parte la hace el adulto.
Elegimos las hojas del cesto
A continuación, deja al lado un cesto con hojas secas del paseo. Deja que el peque las saque, las mire y las compare: grandes y pequeñas, rojas, naranjas y amarillas. Así, antes de pegar nada, ya está eligiendo.
Vestimos los muñecos de hojas
Entonces llega lo mejor: el peque pone cada hoja debajo de la cara y la aprieta con la palma. Como el plástico pega solo, no hace falta cola ni pincel. Además, si una hoja no le convence, se despega con cuidado y se prueba otra.
Al cristal de la ventana
Por último, tapa el muñeco con otra lámina de papel adhesivo, recórtalo dejando un margen y pégalo al cristal con cinta. Con la luz de la tarde, las hojas se vuelven casi transparentes y el muñeco brilla.
Por qué funciona y qué descubre un peque de 2 a 5 años
En esta actividad, el papel adhesivo hace la parte difícil. De hecho, a los dos años la cola se escapa, mancha y frustra; en cambio, una superficie que pega sola deja que el peque se concentre en elegir, colocar y apretar.
Además, montar un muñeco pieza a pieza es una forma sencilla de hablar del cuerpo: aquí va la cabeza, aquí los brazos, aquí las piernas. Mientras tanto, las hojas reales invitan a tocar, comparar tamaños y nombrar colores.
Sobre todo, el final en la ventana cambia la actividad: la manualidad no se guarda en un cajón, sino que se queda a la vista y cambia con la luz. Por eso los peques vuelven a mirarla durante días.
Materiales para los muñecos de hojas
¿No tienes papel adhesivo? Sirve el forro autoadhesivo de libros o varias tiras de cinta ancha transparente pegadas del revés.
Seca las hojas dos o tres días entre papel de periódico, debajo de unos libros: planas se pegan mejor y no se rompen. Además, deja el plástico bien sujeto a la mesa por las cuatro esquinas, porque si se mueve los peques se frustran enseguida.
Los tres materiales que se compran
Papel adhesivo transparente
Un rollo de forro para libros de 45 cm: da para muchos muñecos y se corta con tijera.
Cinta de carrocero
Sujeta el plástico a la mesa y el muñeco al cristal, y se despega con facilidad.
Rotulador negro permanente
Para dibujar ojos y sonrisa en el cartón; lo usa solo el adulto.
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Qué trabajan los muñecos de hojas
Cómo adaptarlo según la edad
Un muñeco y hojas grandes
Primero, prepara un solo muñeco y ofrece pocas hojas, grandes y planas. Así el peque se concentra en apretar y en ver cómo se quedan pegadas. Puede que aún no haga la pinza fina: no pasa nada, con toda la mano también vale.
Una familia entera
En cambio, a partir de los tres años pueden hacer varios muñecos, dibujar ellos mismos la cara y decidir quién lleva el pelo rojo o amarillo. Además, puedes proponer que inventen un nombre para cada uno y una pequeña historia.
Qué observar mientras juega
Si coge las hojas con toda la mano o ya usa los dedos para separarlas.
Si coloca las hojas debajo de la cara o las reparte por todo el plástico: las dos cosas valen, pero te dicen cómo entiende el cuerpo.
Qué palabras usa para describirlas: el color, el tamaño, si cruje o si es suave.
Cuánto rato se mantiene concentrado y si pide hacer otro muñeco.
Variaciones para repetir sin aburrir
Familia de hojas en bandeja
Sin pegar nada: caras de cartón y hojas sueltas en una bandeja para vestir y desvestir a los muñecos tantas veces como quieran.
Con cola blanca sobre cartulina
A partir de los tres años, el mismo muñeco pegado con cola sobre cartulina y con piernas de palitos. Así queda más duradero.
Títere de hoja
Una hoja grande pegada a un palito de helado y una cara de cartón: sirve para contar un cuento de otoño. Y si os ha gustado, probad también los pinceles de otoño con palitos del parque o el caracol de esponja por caminos de cartón.
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