El Monstruo de Colores: cómo usarlo de verdad (y los 3 errores que lo estropean)
No es una reseña. Es el método que seguimos en la escuela: cómo leerlo, tres actividades por edad y lo que nadie te cuenta de este cuento.
Si tienes un peque de entre 2 y 6 años, El Monstruo de Colores ya está en tu casa o en su clase. Lo que casi nadie explica es qué hacer con él después de leerlo. Aquí va lo que hacemos nosotras.
El cuento de Anna Llenas tiene una idea muy buena: un monstruo con las emociones revueltas que, con ayuda de una niña, las va separando en botes de colores. Funciona porque a los dos años un niño todavía no tiene palabras para lo que siente, pero sí ve un color y nota su cuerpo. El problema es que la mayoría de las familias lo lee una vez, el peque dice «yo estoy amarillo» y ahí se queda. Este artículo es para que no se quede ahí.
Con qué edición trabajamos
Antes de entrar en materia, el libro. Hay varias versiones y no todas sirven para lo mismo: esta es la que tenemos en el aula y con la que están pensadas las actividades de este artículo.

El Monstruo de Colores, edición pop-up
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Las emociones salen de la página, y a los dos y tres años eso cambia la lectura: el miedo se esconde de verdad y la alegría salta. Es la que usamos en el aula. Su punto flaco: los pop-ups no aguantan manos de dos años sin un adulto pasando las páginas, así que es un libro de leer juntos, no de dejar en la estantería a su alcance.
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Cubierta cedida por la editorial: «El Monstruo de Colores» (edición pop-up), Anna Llenas · Editorial Flamboyant. Estos enlaces son de afiliación. Comprando a través de ellos ayudas a Los Mundos de Noa sin coste adicional para ti. Notas y valoraciones consultadas en septiembre de 2026.
De qué va, en treinta segundos
El monstruo se levanta hecho un lío. Una niña le ayuda a poner cada emoción en su bote. Seis emociones, seis colores. Y una página final, la rosa, que muchas familias se saltan y que es la más importante para los pequeños.
Los colores son una convención de la autora, no una verdad. Eso conviene tenerlo claro desde el principio, porque es la primera cosa que se malinterpreta (lo vemos más abajo, en los errores).
Para quién sí y para quién todavía no
Le llega el color y la cara del monstruo, no la explicación. Se lee corto, se señala, se nombra. Nada de «¿y tú cómo te sientes?»: a esta edad la respuesta es no saber, y forzarla estropea el cuento.
Ya asocian color, palabra y situación («rojo, como cuando me quitan el juguete»). Es la edad para el monstruo que cambia de color y para usarlo en las rutinas.
El cuento se les queda corto si solo separas colores. Lo interesante es la primera página, cuando todo está mezclado: sentir dos cosas a la vez. Ahí hay conversación de verdad.
Cómo leerlo: el guion que usamos en el aula
Leer un cuento de emociones no es leerlo de corrido. Es parar en tres o cuatro sitios y hacer una pregunta que abra, no que examine. Este es el guion, página a página. Lo que hay en rojo son las frases que salen solas y que conviene evitar.
«Mira qué cara tiene. ¿Qué le pasará?». Deja que adivinen. Si dicen «está enfadado» o «tiene sueño», vale todo: estás abriendo la puerta, no corrigiendo.
Esta es la página clave y la que casi todo el mundo pasa rápido. «Tiene todo mezclado, no sabe qué le pasa. ¿A ti te ha pasado alguna vez, sentirte así, todo revuelto?». A los 5 años esta pregunta da para diez minutos.
Evita: «¿Ves? Así te pones tú cuando…». El cuento no es un espejo para señalar.
En cada una, tres pasos y en este orden: cuerpo («mira cómo tiene los brazos, el cuerpo»), color («es amarillo») y por último nombre («eso es la alegría»). El nombre va el último porque es lo más abstracto.
Evita: preguntar «¿y tú cuándo estás amarillo?» a un niño de dos años. A los cuatro, sí.
Aquí baja la voz, no la subas. El miedo se lee en susurro y con el peque cerca. «Se esconde, se hace pequeñito». Y sigue rápido a la calma: el cuento las pone seguidas por algo.
No la saltes ni la leas con prisa. Es el momento de un abrazo real, sin explicar nada. A los dos años esta página es la única que entienden entera.
Con este guion la lectura dura entre cinco y ocho minutos. Si el peque cierra el libro antes, se cierra. Mañana hay más.
Tres actividades, una por edad
No hace falta hacer las tres. Elige la de su edad y repítela varias semanas: la repetición es lo que convierte el cuento en herramienta.
Seguridad ante todo: a estas edades todo va a la boca. Botes de plástico, nunca de cristal, y las actividades siempre con un adulto al lado, sin dejar al peque solo ni un momento.
Los botes de colores
A los dos años la emoción se entiende con las manos, no con palabras. Esta actividad es la del cuento, literal: llenar botes de colores. No se le pide que diga cómo se siente; se le deja guardar colores.
Un bote, un color
Pon los botes vacíos en fila y el material mezclado en una bandeja. Abre el cuento por la página del monstruo revuelto: «está todo mezclado, vamos a ayudarle».

Guardar el amarillo
Empieza tú: coges un papel amarillo, lo miras, lo metes en el bote y dices «amarillo». Sin más. Deja que siga. Si mete el azul en el bote amarillo, no lo saques; solo nombra: «azul».
Mirar los botes a contraluz
Con los botes llenos, ponlos en la ventana o encima de la mesa de luz. El color cambia, se vuelve bonito de verdad, y ese momento de asombro es el que se queda.

Cerrar con el cuento
Vuelve al libro y pasa las páginas de color señalando el bote que corresponde a cada una. Ya está. Repetid otro día: el segundo día te sorprenderá lo que recuerda.
El monstruo que cambia de color
A esta edad el cuento ya se puede convertir en rutina. La idea: un monstruo de cartulina al que se le cambia el color con velcro. No dice «cómo estoy», dice «hoy vengo un poco azul». Es más fácil, y es más honesto.
Colorear las tarjetas juntos
Cada tarjeta lleva el nombre de la emoción; el peque la pinta del color que toca mirando el cuento. Colorear ya es trabajar: mientras pinta el rojo, hablad de la rabia sin prisa.

Montar el monstruo
Recorta el monstruo, pega el velcro en la tripa y otro trozo detrás de cada tarjeta. Cuélgalo a su altura: en la nevera, en la puerta de su cuarto o en la entrada del aula.
La rutina de tres minutos
Cada mañana, al llegar, el peque elige una tarjeta y se la pega al monstruo. Tú solo nombras: «hoy vienes verde, tranquilo». Sin preguntar por qué. Si un día quiere dos tarjetas, déjale: es la primera vez que expresa una emoción mezclada.

Cambiar de color a media mañana
Lo mejor de la rutina llega cuando el peque, solo, va a cambiar la tarjeta después de una pelea o de una alegría. Ahí ha entendido que las emociones pasan. Es lo único que queremos que aprenda.
¿Qué pasa cuando se mezclan?
El cuento empieza con todo mezclado y termina con todo separado. Con cinco años se puede dar la vuelta: ¿y si mezclar no es un problema? Porque uno puede estar contento de ir al cumpleaños y con miedo porque no conoce a nadie. Las dos cosas a la vez. Esta actividad lo hace visible con témperas.
Una situación, dos colores
Cuenta una situación real y corta: «mañana empiezas natación». Pregunta qué colores tiene eso. Casi siempre salen dos. Pon una gota de cada en el plato.
Mezclar despacio
Que mezcle con el pincel mientras mira. Amarillo y negro da un verde oscuro raro; amarillo y azul, un verde. Pregunta: «¿este color tiene nombre?». No lo tiene, y eso es lo interesante: hay cosas que sentimos que no tienen nombre todavía.

Pintar su monstruo mezclado
Con el color nuevo, pinta un monstruo en el papel. Puede ponerle nombre al color («el verde de la piscina»). Ese nombre, inventado por él, vale más que cualquier etiqueta del cuento.
Volver a la primera página
Abre el cuento por el monstruo revuelto y compáralo con el suyo. «¿Él tenía que separarlo todo? ¿Y tú?». La respuesta que buscamos es que a veces sí y a veces no, y que las dos están bien.
La canción del Monstruo de Colores ayuda muchísimo en los dos años: se canta mientras se llenan los botes y el peque asocia color, gesto y música sin que nadie le explique nada. La tienes en nuestras canciones para rutinas y emociones.
Los 3 errores que estropean el cuento
Son los tres que más vemos en tutorías, y los tres los hemos cometido nosotras también. No son errores de las familias: son consecuencias de que el libro se venda sin instrucciones.
Sacarlo en plena rabieta
«Mira, ¿estás rojo como el monstruo?» mientras el peque grita en el suelo. No funciona nunca, y es normal: en ese momento su cerebro no está para escuchar cuentos. El libro se lee en calma, muchas veces, y es el recuerdo de esas lecturas lo que se puede usar después, con una sola frase y un abrazo.
En su lugar: en la rabieta, cuerpo y voz baja. Y esa tarde, con todo tranquilo, el cuento. Tienes la secuencia completa en la guía de rabietas a los 2 años.
Convertirlo en semáforo de conducta
«Estás en rojo, al rincón de la calma». Cuando el color se usa para castigar, el peque aprende a esconder el rojo, no a entenderlo. Y con el negro es peor: un niño al que se le señala «hoy estás negro» delante de los demás deja de contar sus miedos.
En su lugar: el color lo pone el niño, nunca el adulto. Y todos los colores son bienvenidos, incluido el rojo.
Quedarse en seis emociones
El cuento es una puerta de entrada, no un mapa completo. A los dos años un niño ya siente vergüenza, celos, frustración, sorpresa o asco, y ninguna tiene bote. Si el vocabulario emocional de casa se queda en seis palabras, al peque le faltarán las que más necesita a los tres.
En su lugar: después de unas semanas con el cuento, amplía. Nosotras trabajamos veinte, y las tienes explicadas una a una en la guía de las 20 emociones, con Noa de protagonista.
Más allá del cuento
Cuando el Monstruo ya está gastado de tanto leerlo, estas son las guías con las que seguimos en la escuela, emoción por emoción y siempre a los dos años, que es cuando más falta hacen.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se puede leer El Monstruo de Colores?
Desde los dos años, leyéndolo corto y señalando colores y caras. Entre los tres y los cuatro es cuando más partido se le saca, y a los cinco y seis sigue sirviendo si se trabaja la idea de las emociones mezcladas.
¿Los colores del cuento son los «correctos»?
No hay colores correctos para las emociones; son una convención de la autora que funciona muy bien como código común en casa o en clase. Si tu peque dice que su rabia es morada, tiene razón.
¿Sirve para las rabietas?
Sirve para antes y para después, no para durante. Leído muchas veces en calma, da al niño palabras que luego puede usar. Sacarlo en medio de la rabieta no funciona.
¿Qué hago cuando ya se sabe el cuento de memoria?
Es la mejor señal. Pasa a la actividad de su edad, repítela unas semanas y después amplía el vocabulario emocional con la guía de las 20 emociones.
Situación de aprendizaje: Los botes de colores
En esta etapa (de 0 a 6 años), las situaciones de aprendizaje no buscan memorizar datos, sino vivir experiencias significativas donde los pequeños manipulan, juegan, exploran e interactúan con su entorno. Aquí tienes la actividad de 2 años lista para tu programación.
Áreas y criterios
- 1Crecimiento en Armonía · 2.1
- 2Descubrimiento y Exploración del Entorno · 1.1
- 3Comunicación y Representación de la Realidad · 2.2 y 3.1
Competencias clave
- ·Personal, social y de aprender a aprender
- ·Comunicación lingüística
- ·Conciencia y expresión culturales
Basado en el Real Decreto 95/2022 (enseñanzas mínimas de Educación Infantil). Revisa la concreción curricular de tu comunidad autónoma.
Ver la situación de aprendizaje completa +
01Justificación
A los dos años las emociones se viven en el cuerpo antes que en la palabra. A partir de la lectura compartida de El Monstruo de Colores, el alumnado clasifica materiales de colores en botes translúcidos, asociando cada color a la expresión corporal del monstruo y, progresivamente, a su nombre. La actividad se repite a lo largo de varias semanas como rutina de asamblea.
02Competencias clave
- ·Personal, social y de aprender a aprender: reconocimiento progresivo de las emociones básicas propias y del personaje, y tolerancia a la espera y al turno al llenar los botes.
- ·Comunicación lingüística: incorporación del vocabulario de colores y de las primeras palabras emocionales en una situación de lectura compartida.
- ·Conciencia y expresión culturales: disfrute de un texto literario infantil y expresión de sensaciones a partir de sus imágenes.
03Áreas, competencias específicas y criterios
| Área | Competencia específica | Criterios de evaluación |
|---|---|---|
| 1. Crecimiento en Armonía | CE 2. Reconocer, manifestar y regular progresivamente sus emociones, expresando necesidades y sentimientos para lograr bienestar emocional y seguridad afectiva. | 2.1 Expresar emociones y sentimientos desarrollando de manera progresiva la conciencia emocional y estrategias de regulación emocional.En esta actividad: señala o nombra el color del monstruo y, con el tiempo, el suyo propio. |
| 2. Descubrimiento y Exploración del Entorno | CE 1. Identificar las características de materiales, objetos y colecciones y establecer relaciones entre ellos, mediante la exploración, la manipulación sensorial, el manejo de herramientas sencillas y el desarrollo de destrezas lógico-matemáticas para descubrir y crear una idea cada vez más compleja del mundo. | 1.1 Relacionar objetos a partir de sus cualidades o atributos básicos, mostrando curiosidad e interés.En esta actividad: agrupa papeles, pompones y tapones por color en el bote correspondiente. |
| 3. Comunicación y Representación de la Realidad | CE 2. Interpretar y comprender mensajes y representaciones apoyándose en conocimientos y recursos de su propia experiencia para responder a las demandas del entorno y construir nuevos aprendizajes.CE 3. Producir mensajes de manera eficaz, personal y creativa, utilizando diferentes lenguajes, descubriendo los códigos de cada uno de ellos y explorando sus posibilidades expresivas, para responder a diferentes necesidades comunicativas. | 2.2 Expresar sensaciones, sentimientos y emociones a partir de distintas representaciones y manifestaciones artísticas y culturales.En esta actividad: reacciona ante las ilustraciones del cuento (gesto, imitación, vocalización).3.1 Utilizar el lenguaje oral para expresar y compartir necesidades, sentimientos, deseos, emociones, vivencias, regulando las acciones e interactuando en diferentes situaciones y contextos.En esta actividad: nombra colores y, de forma incipiente, alguna emoción («contento», «miedo»). |
04Saberes básicos
- A1Identificación progresiva de las causas y las consecuencias de las emociones básicas.
- A2Exploración de objetos y materiales a través de los sentidos.
- A3Situaciones de lectura. Vínculos afectivos y lúdicos a través de modelos lectores de referencia.
- A3Expresión de necesidades, vivencias y emociones.
05Secuencia didáctica
- Lectura compartida en asamblea. Se lee el cuento siguiendo el guion: cuerpo, color y nombre, en ese orden.
- El monstruo revuelto. Se presenta la bandeja con el material mezclado y los botes vacíos: «vamos a ayudarle».
- Clasificación por colores. Cada niño mete piezas en los botes; la educadora nombra el color sin corregir.
- Botes a contraluz. Se observan en la ventana o en la mesa de luz y se vuelve al cuento señalando bote y página.
- Rutina semanal. Se repite durante varias semanas hasta que los niños anticipan el color de cada página.
Descárgalo en PDF: guion de lectura, imprimibles y situación de aprendizajeIncluye el monstruo de velcro, las seis tarjetas y la hoja de observación enlazada a cada criterio.
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