
Sueño del bebé · 0 a 3 años
Terrores nocturnos en niños: qué son, cómo se diferencian de las pesadillas y qué hacer
Grita, suda, tiene los ojos abiertos y no te reconoce. Diez minutos después duerme y por la mañana no recuerda nada. Qué es un terror nocturno y por qué no hay que despertarle.
Mar Lorente · Educadora infantil · Los Mundos de Noa
En un minuto
Los terrores nocturnos en niños son episodios de gritos y agitación durante el sueño profundo, en la primera parte de la noche. El niño parece despierto, pero no lo está: no te reconoce, no se deja consolar y por la mañana no recuerda nada.
Asustan mucho a quien los ve y muy poco a quien los tiene. Lo que hay que hacer es no despertarle, vigilar que no se haga daño y esperar a que pase. Lo que más los previene es que el niño no llegue agotado a la noche.
Si has vivido uno, sabes de qué hablo: son las once de la noche, tu peque lleva hora y media dormido y de repente grita como si le estuvieran haciendo daño. Corres, lo coges, y no te mira. Tiene los ojos abiertos, suda, se revuelve, y cuanto más intentas calmarle, peor. Diez minutos después se duerme como si nada. Y por la mañana, cuando le preguntas, no sabe de qué le hablas. Eso es un terror nocturno, y lo primero que quiero decirte es que tu hijo no lo ha pasado mal: lo has pasado mal tú.
Qué es un terror nocturno
Un terror nocturno es un despertar incompleto desde el sueño profundo. El cerebro se queda a medio camino: una parte está activa (por eso grita, se sienta, abre los ojos) y otra sigue dormida (por eso no te reconoce ni responde). Ocurre en la fase de sueño profundo, que se concentra en las primeras horas de la noche, y por eso los terrores llegan casi siempre entre una y tres horas después de dormirse, no de madrugada.
Son más frecuentes entre los dos y los cinco años, aunque pueden verse antes, y tienen mucho que ver con el cansancio, la fiebre y los cambios de rutina. Suelen ir en rachas: unas semanas seguidas y luego desaparecen. No dejan huella, no significan que el niño esté angustiado y no tienen que ver con lo que ha visto o le ha pasado ese día, a diferencia de las pesadillas. Para situar en qué fase pasa cada cosa, está explicado en las fases del sueño en bebés.
Terror nocturno o pesadilla: la diferencia que cambia lo que haces
| Señal | Terror nocturno | Pesadilla |
|---|---|---|
| Cuándo | Primeras horas de la noche | Segunda mitad de la noche, de madrugada |
| Cómo está el niño | Grita, suda, se agita, ojos abiertos, no te reconoce, no se calma con brazos | Despierto, asustado, te reconoce y se calma contigo |
| Cuánto dura | De unos minutos a un cuarto de hora, y vuelve a dormirse solo | Lo que tarde en calmarse contigo |
| Al día siguiente | No recuerda nada | Suele recordarlo |
| Qué hacer | No despertarle, vigilar, esperar | Acudir, abrazar, quedarte |
Si lo que tiene tu peque son sueños que le asustan y de los que se despierta buscándote, lo tienes en pesadillas en niños.
Qué hacer durante un terror nocturno
- No intentes despertarleEs la tentación y es lo que más lo alarga. Despertarle a medias lo confunde y lo agita más; además, luego le cuesta volver a dormirse.
- No le sujetes ni le hables fuerteTocarle o cogerle suele aumentar la agitación. Quédate cerca, en silencio o con una frase muy suave repetida, y deja que pase.
- Vigila que no se haga dañoQue no se caiga de la cama, que no choque con nada. Si ya duerme en cama, retira lo que tenga cerca. Es lo único que de verdad hay que hacer.
- EsperaEntre cinco y quince minutos. Se calma solo, se tumba y sigue durmiendo. No hará falta que le acuestes tú.
- Por la mañana, ni una palabraNo lo recuerda, y contárselo solo le da miedo a algo que él no ha vivido. Tampoco hace falta hablarlo con él delante.
Lo que veo en el aula
En la escuela los terrores casi nunca aparecen en la siesta, porque son de sueño profundo largo. Pero sí vemos a las familias al día siguiente, descolocadas, y lo que más les tranquiliza es esto: el niño no sufre. Grita, sí, pero no está pasando miedo como lo pasaría despierto. Y casi siempre, cuando preguntamos, el niño se había acostado más tarde de lo habitual o llevaba días sin siesta.

Por qué aparecen y cómo reducirlos
La causa de fondo es un sueño profundo demasiado profundo, y lo que más lo provoca es el cansancio acumulado. A eso se suman la fiebre, un catarro que corta el sueño, un cambio de horario (vacaciones, cambio de hora, viajes), el inicio de la escuela, o dormir en un sitio nuevo. Hay familias donde son más frecuentes, y eso también cuenta.
- Que no llegue agotado a la noche. Es lo más eficaz. Si ha dejado la siesta o la ha saltado, adelanta la hora de acostar. En siestas del bebé por edad tienes cuántas le tocan.
- Misma hora, misma rutina. Los terrores adoran el desorden. La rutina de sueño de cada noche, sin excepciones en las semanas de racha.
- Cuidado con las épocas de cambio. Si sabes que viene un viaje o el inicio de la escuela, protege más el descanso esos días.
- Si los episodios son cada noche y a la misma hora, hay una estrategia que algunos pediatras proponen: despertarle con suavidad quince o veinte minutos antes de la hora en que suele ocurrir, durante una o dos semanas, para romper el ciclo. Consúltalo antes de probarlo.
Cuándo consultar con el pediatra
Los terrores nocturnos ocasionales no necesitan tratamiento y desaparecen solos con la edad. Merece una consulta si ocurren varias veces por semana durante más de un mes, si el niño se hace daño o sale de la habitación durante el episodio, si aparecen también de madrugada o duran más de media hora, si hay ronquidos fuertes o pausas en la respiración (la apnea fragmenta el sueño profundo y favorece los terrores), o si el niño está muy somnoliento de día. También si empiezan después de los seis años o continúan más allá de esa edad.
Preguntas frecuentes sobre los terrores nocturnos
¿Mi hijo sufre durante un terror nocturno?
No como parece. No está consciente, no vive una escena de miedo y no lo recuerda. Quien lo pasa mal es quien lo ve. Por eso lo mejor que puedes hacer es mantener la calma y esperar.
¿Es una señal de que le pasa algo emocional?
No. Los terrores nocturnos son un fenómeno del sueño profundo, no un reflejo de ansiedad ni de un problema en casa. Están mucho más ligados al cansancio y a los cambios de horario que a las emociones.
¿Puede tener terrores un bebé de un año?
Es poco frecuente, pero puede haber episodios de agitación en sueño profundo desde los 12 o 18 meses. Lo habitual es que empiecen a partir de los dos años y se concentren entre los dos y los cinco.
¿Debo acostarle más tarde para que esté más cansado y duerma más profundo?
Justo al revés. El cansancio excesivo es lo que más terrores provoca. Adelantar media hora la hora de acostar suele reducirlos en pocos días.
Tienes el cuadro completo del sueño de 0 a 3 años en la guía del sueño infantil, y las causas de cada despertar según la edad en despertares nocturnos del bebé. Todo el bloque, en la colección de sueño.
Sigue leyendo sobre sueño
Toda la colección de sueño →El sueño del bebé, de 0 a 3 añosFases, siestas, regresiones, despertares y rutina, en un solo sitio. Y, aparte, las guías de compra de lo que acompaña ese descanso.
Ir a la colección de sueño





